Sin categoría

Trump crea la Super Intelligence Force y designa a Jay Clayton como su líder

La administración de Donald Trump incorporó la inteligencia artificial a una estructura federal con un componente explícito de seguridad nacional. El presidente anunció la creación de la Super Intelligence Force (SIF), un grupo de trabajo de la Casa Blanca que tendrá como misión coordinar la respuesta del Gobierno estadounidense frente al desarrollo de estas tecnologías.

Trump designó para dirigirlo a Jay Clayton, actual director de Inteligencia Nacional, quien conservará ese cargo mientras encabeza la nueva fuerza. Su nombramiento lo convierte, en la práctica, en el nuevo responsable de la coordinación de la política de IA de la administración, después del papel que desempeñó David Sacks como asesor en esta materia durante la primera parte del segundo mandato presidencial.

La estructura también incluye a Andrew Ferguson, presidente de la Comisión Federal de Comercio (FTC); Emil Michael, director de Tecnología del Pentágono; y Scott Kupor, director de la Oficina de Gestión de Personal (OPM). El grupo reportará directamente a Trump y a la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles.

La SIF tendrá 120 días para elaborar un informe sobre los riesgos y oportunidades asociados con la tecnología y definir posibles líneas de actuación del Gobierno. La iniciativa contempla además la interacción con consumidores, grupos de interés público, organizaciones religiosas, proveedores de infraestructura crítica y empresas vinculadas con la denominada Superinteligencia.

Para quienes trabajan en el ecosistema TIC, el alcance de esta decisión está en que la política tecnológica estadounidense puede terminar influyendo en el entorno en el que fabricantes, proveedores e integradores desarrollan, comercializan y asesoran sobre soluciones basadas en inteligencia artificial. La discusión ya no se limita al rendimiento de los modelos o a la incorporación de nuevas herramientas: también involucra gobernanza, seguridad, infraestructura, regulación y criterios de adopción.

Ese contexto resulta particularmente relevante para un Consultor TIC cuando una empresa evalúa incorporar soluciones de IA. Parte de su trabajo consiste en entender no solo qué tecnología está disponible, sino también bajo qué condiciones puede implementarse, qué riesgos deben contemplarse y cómo las decisiones de los grandes fabricantes y gobiernos pueden modificar el escenario tecnológico en el que se construyen esas soluciones.

La decisión de la Casa Blanca llega después de que Trump firmara, el 29 de septiembre, la Orden Ejecutiva 14434, “Inaugurating the Era of Super Intelligence”, mediante la cual ordenó que las dependencias del Ejecutivo utilicen los términos “Super Intelligence” y “SI” en lugar de “Artificial Intelligence” y “AI” en comunicaciones, sitios web, informes y documentos de política, en la medida permitida por la ley.

La propia orden establece que “Super Intelligence” se utilizará para referirse a las tecnologías y sistemas comprendidos actualmente dentro de la definición legal estadounidense de inteligencia artificial. Además, establece un plazo de 60 días para que el Gobierno proponga una definición federal de Superinteligencia y determine si es necesario modificar las referencias legales existentes.

El cambio de terminología, por tanto, no constituye únicamente una modificación de lenguaje institucional. Forma parte de una estrategia más amplia de la administración para presentar el desarrollo de estas tecnologías como una prioridad económica, tecnológica y estratégica de Estados Unidos.

La creación de la SIF también se produce en un momento en el que la administración ha defendido una aproximación de menor intervención regulatoria. Trump ha respaldado mecanismos de autorregulación de la industria, mientras empresas tecnológicas han asumido compromisos voluntarios relacionados con controles internos y mecanismos de supervisión.

Para un Consultor TIC, seguir este tipo de decisiones permite anticipar cambios en las condiciones que rodean la adopción empresarial de tecnologías emergentes. Una modificación en las reglas, estándares o criterios gubernamentales puede repercutir en la evaluación de proveedores, las políticas internas de los clientes, los requerimientos de seguridad y la forma en que se diseñan o implementan determinadas soluciones.

Ese seguimiento forma parte de la lectura de mercado que exige el Diplomado 3 — Negocios, Estrategia y Ecosistema TIC, particularmente en el módulo de Tendencias Tecnológicas. En este caso, el interés no está únicamente en conocer una nueva iniciativa de Washington, sino en identificar cómo las decisiones de gobiernos y grandes actores tecnológicos pueden modificar las condiciones en las que el ecosistema TIC adopta y gestiona nuevas tecnologías.

La SIF tendrá ahora 120 días para presentar sus conclusiones. Hasta entonces, su creación establece una nueva instancia desde la cual la administración Trump abordará la evolución de la inteligencia artificial y su relación con la competitividad, la seguridad nacional y la actividad empresarial.

Facebook
Twitter
Instagram
Whatsapp
LinkedIn