Los nuevos dispositivos tecnológicos están ampliando las categorías tradicionales de productos y, con ello, también las exigencias sobre sus sistemas de energía. En el CES 2026 se presentaron propuestas como carritos de golf eléctricos con GPS, espejos inteligentes capaces de estimar su vida útil, robots narradores destinados a interactuar con niños y aspiradoras robóticas equipadas con brazos voladores.
EqualOcean identificó durante el evento una presencia creciente de equipos más ligeros, personalizados y conectados de forma permanente. El patrón aparece en distintas áreas: hardware de consumo con GPS, incluidos los rastreadores GPS, dispositivos médicos, productos de audio para niños, herramientas industriales portátiles y sistemas de seguridad.
En estos mercados, las características, el diseño de interacción, la conectividad y la inteligencia suelen concentrar buena parte de la competencia. Sin embargo, cuando los productos pasan a la fabricación masiva, llegan al usuario y deben mantenerse operativos durante largos periodos, la batería aparece como uno de los principales puntos de atención.
El cambio también afecta la manera en que se entiende la seguridad. Según fabricantes consultados durante el CES, una batería que anteriormente podía considerarse “sin problemas” por haber obtenido las certificaciones correspondientes ahora debe demostrar un comportamiento estable durante su utilización, especialmente en materia de seguridad y vida útil.
Las condiciones de operación varían considerablemente según el dispositivo. Los terminales industriales empleados para detectar metales preciosos, gases y minerales pueden funcionar en ambientes exigentes. En sistemas IoT y hogares inteligentes, la prioridad está vinculada con la estabilidad prolongada, dado que muchos equipos se instalan una sola vez y deben permanecer conectados las 24 horas con poco mantenimiento.
Los rastreadores GPS, dispositivos portátiles y determinados productos para mascotas requieren, entre otras características, menor tamaño, menor peso y mayor autonomía. En productos de consumo y equipos destinados a la educación infantil, las variaciones de temperatura, la posibilidad de hinchazón y la seguridad adquieren una sensibilidad particular.
Los dispositivos médicos, los equipos de tratamientos estéticos y la robótica plantean exigencias todavía mayores respecto de consistencia, estabilidad y márgenes de seguridad. Pequeños incrementos de temperatura, deformaciones físicas o cambios en el rendimiento pueden repercutir en la experiencia del usuario y, en determinadas circunstancias, incrementar los riesgos para la seguridad.
Los antecedentes citados en el informe muestran las consecuencias que pueden tener estos problemas. En una retirada del mercado comunicada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA), un termómetro inteligente portátil dirigido a niños fue señalado por riesgos de sobrecalentamiento y fugas de sustancias químicas corrosivas. Estas condiciones podían ocasionar irritación cutánea, quemaduras, otras lesiones graves e incluso la muerte.
Otro caso fue informado por la Comisión de Seguridad de Productos para el Consumidor de EE. UU. (CPSC). Una empresa de relojes inteligentes recibió al menos 115 quejas relacionadas con sobrecalentamiento y 78 reportes de quemaduras en Estados Unidos, entre ellas quemaduras de segundo y tercer grado, vinculadas con problemas de temperatura de la batería. La compañía posteriormente recibió una multa de 12,25 millones de dólares por no informar oportunamente sobre la gravedad del riesgo.
El comportamiento de la batería, por tanto, deja de estar limitado a una cuestión de componentes y costes. También interviene en la seguridad del producto, la experiencia del usuario, las pérdidas económicas y la confianza asociada con una marca.
Ese escenario está modificando los criterios tradicionales de adquisición. Durante años, los fabricantes podían definir parámetros como capacidad, dimensiones, coste, normas de seguridad y vida útil una vez establecido el diseño del producto. La rápida evolución de los dispositivos está haciendo menos suficiente ese esquema.
Las preguntas que plantean ahora los fabricantes están relacionadas con situaciones que pueden presentarse durante la vida del producto: qué ocurre ante una sobrecarga, cómo responde una batería almacenada completamente cargada durante un periodo prolongado y qué sucede ante caídas, compresión, pinchazos, temperaturas elevadas o envejecimiento.
Una ficha técnica o una única prueba de conformidad no permiten responder por sí solas a todos esos escenarios. A esto se suma la llegada al mercado de equipos desarrollados por empresas procedentes del software, las plataformas y la innovación intersectorial, cuyos procesos suelen otorgar especial importancia a la experiencia de uso y a la velocidad de desarrollo.
Los productos atraviesan modificaciones constantes y sus estructuras y formas de utilización pueden cambiar durante el desarrollo. Algunos necesitan prolongar la autonomía, mientras otros tienen restricciones relacionadas con peso y tamaño o deben funcionar en condiciones particularmente exigentes.
Para los fabricantes de baterías, esto se traduce en una cartera de clientes y productos más fragmentada y diversa. Las soluciones estandarizadas pueden dejar de responder a determinados requerimientos, mientras que los desarrollos personalizados exigen la participación del proveedor desde etapas tempranas. En algunos casos, los clientes incluso piden que estos proveedores intervengan directamente en el diseño del producto.
En ese contexto aparece un modelo de proveedor que busca desarrollar la batería alrededor del uso específico, en lugar de limitarse a ofrecer modelos estándar. Guangdong Zhaoneng Technology Co., Ltd. (ZERNE) pertenece, según el documento, a esta categoría.
La compañía familiar acumula casi tres décadas de historia y mantiene prácticas que priorizan la participación durante el desarrollo. Entre ellas está advertir de manera anticipada sobre riesgos potenciales, no aceptar que la fiabilidad se reduzca por atender pedidos de corto plazo y realizar, antes de cerrar acuerdos formales, múltiples desplazamientos entre sus fábricas en China y las instalaciones de clientes en otros países, asumiendo los costes correspondientes.
La participación busca abarcar las distintas fases del desarrollo y fabricación del producto. Estas prácticas se atribuyen a la filosofía del fundador de ZERNE, quien trabajó durante décadas en la industria de las baterías, desarrolló experiencia técnica y conocimientos de fabricación e incorporó una perspectiva de largo plazo a la cultura empresarial.
La compañía ya completó su transición generacional y actualmente está dirigida por la segunda generación. Según el documento, el cambio no se limitó a la dirección: la filosofía familiar enfocada en crear valor a largo plazo se mantuvo durante el proceso. La nueva generación conserva esa orientación y suma una perspectiva más global, una gestión de proyectos más estructurada y una atención mayor a aplicaciones emergentes.
Con esa combinación de prácticas, ZERNE afirma haber construido una cartera de más de 10 000 empresas clientes en todo el mundo. Sus servicios abarcan dispositivos portátiles industriales, equipos médicos, productos de educación infantil, soluciones para hogares inteligentes, dispositivos de belleza y consumo, equipos IoT y robótica. También mantiene alianzas de largo plazo con fabricantes líderes de audífonos y con algunas de las 10 principales marcas de rastreadores GPS.
La compañía explica que su proceso parte del escenario en el que será utilizado el producto. El equipo visita instalaciones de clientes en el extranjero para revisar el uso previsto, los requisitos de diseño y los puntos problemáticos, además de examinar la línea completa de producción.
Una vez que dispone de una muestra integral del dispositivo, ZERNE la desmonta, prueba y analiza. A partir de ese trabajo plantea una batería considerando los patrones de uso, las restricciones estructurales y el entorno operativo. Un proyecto puede requerir dos o tres rondas de iteración antes de llegar a la producción.
El enfoque supone una mayor carga de trabajo y costes, pero la compañía lo plantea como una forma de gestionar riesgos. Su participación no se limita al suministro de la batería, sino que incorpora capacidades de desarrollo personalizado con prioridad en la seguridad.
Los dispositivos GPS para mascotas constituyen uno de los casos descritos. La duración de la batería puede ser una preocupación inicial para sus fabricantes, aunque el uso cotidiano introduce otros factores: las mascotas pueden sufrir impactos y caídas frecuentes mientras se desplazan e incluso morder el dispositivo. Esas situaciones generan esfuerzos sobre la estructura de la batería que pueden superar las condiciones reproducidas en pruebas de laboratorio.
Para uno de estos productos, ZERNE no se limitó a sustituir las celdas. Rediseñó la solución considerando el uso real y empleó una batería de alto voltaje de 4,45 V y 3000 mAh. Durante el proceso de bobinado incorporó un separador cerámico de doble cara para soportar mejor los impactos físicos y reducir el riesgo de incendio.
La empresa y el cliente también realizaron pruebas orientadas a reproducir las condiciones de utilización. El procedimiento incluyó 10 pruebas de caída desde 1,5 metros y 504 pruebas de volteo desde 0,5 metros, efectuadas en diferentes ángulos en el caso de las caídas.
Los resultados reportados mostraron ausencia de daños externos, fracturas internas de las pestañas, lecturas anormales de voltaje o resistencia interna, problemas en el comportamiento de carga y descarga o desplazamiento de los contactos. Antes de llegar a la producción masiva, la solución atravesó varias rondas de iteración y validación.
El proceso de fabricación incorpora también mecanismos de trazabilidad. Cada batería que sale de una fábrica de ZERNE recibe un código QR individual asociado con datos clave, lo que permite realizar seguimiento e intercambio de información. El control de calidad incluye equipos de rayos X para revisar las estructuras internas y detectar posibles defectos, además de sistemas de presión positiva destinados a comprobar el sellado y detectar fugas de electrolito en cada unidad.
La empresa señala que su objetivo es identificar los riesgos antes de que las baterías abandonen la fábrica, en lugar de concentrar el control exclusivamente en el producto terminado.
Las aplicaciones infantiles constituyen otro escenario en el que se elevan las exigencias. Durante un proyecto, un fabricante europeo de dispositivos para niños encontró que su batería convencional de polímero de litio había superado las pruebas y certificaciones básicas, pero todavía podía presentar un sobrecalentamiento anormal cuando alcanzaba niveles elevados de carga.
Ante esa situación, el fabricante recurrió a ZERNE. Debido al público al que estaba dirigido el producto, los requisitos de seguridad establecidos por el cliente eran superiores a los habituales en dispositivos electrónicos. La evaluación pasó de comprobar únicamente si el producto podía “obtener la certificación” a analizar si podía “mantenerse seguro y fiable en condiciones extremas como altos niveles de carga, envejecimiento y daños físicos”.
Como parte de esa solución personalizada se incorporaron baterías de estado semisólido. Según el documento, este tipo de tecnología ofrece mayor estabilidad de material frente a las baterías convencionales de litio líquidas. Ante situaciones como perforaciones con clavos, sobrecarga, cortocircuitos y aplastamiento, las baterías de estado semisólido permanecen ininflamables e incombustibles.
Por esas características, ZERNE las plantea para productos que requieren alta estabilidad térmica y amplios márgenes de seguridad. La empresa continúa desarrollando esta tecnología a partir de su evaluación de aplicaciones de alta seguridad y señala que puede emplearse, además de dispositivos infantiles, en productos para mascotas, equipos portátiles industriales, dispositivos médicos, terminales IoT y sistemas de seguridad.
En esos casos, la batería semisólida es presentada como una modificación del sistema destinada a escenarios en los que la seguridad constituye la máxima prioridad.
El alcance de ZERNE también incluye certificaciones internacionales. Su listado comprende UL, RoHS, REACH, KC, PSE, IEC 62133, CB, IEEE, ISO 9001, ISO 14001, ISO 45001 y BSCI. Estas certificaciones ayudan a sus clientes, según la compañía, a cumplir de manera más eficiente los requisitos para acceder a mercados internacionales y a reducir tiempo y costes asociados con procesos de certificación repetidos.
La relación con los clientes incluye visitas periódicas de su equipo directivo. La empresa afirma que sus responsables pueden desplazarse a instalaciones de clientes en todo el mundo en un plazo de dos a tres días para atender problemas urgentes de producción.
Además del servicio posterior a la venta, este modelo busca involucrar a ZERNE en la coordinación de proyectos y en relaciones de largo plazo. Para nuevos productos con potencial de crecimiento, la empresa afirma estar dispuesta a desarrollarlos conjuntamente con sus clientes y, cuando sea necesario, participar mediante financiación o alianzas de inversión.
La colaboración propuesta abarca la definición del producto, el perfeccionamiento de la solución y su implementación a largo plazo, más allá del suministro de una batería individual.
La compañía también señala que ha rechazado pedidos por millones de RMB cuando los clientes no podían asumir los costes adicionales requeridos para soluciones de seguridad. En contratos por valor de millones de RMB, también rechazó solicitudes para sustituir materiales por otros de menor calidad. ZERNE sostiene que conservar un posicionamiento de gama media-alta y cumplir con sus estándares de seguridad y calidad tiene prioridad frente a obtener beneficios a corto plazo.
Para los fabricantes de hardware de próxima generación, esta evolución modifica el papel que ocupa la batería dentro del desarrollo del producto. La decisión ya no se limita a establecer capacidad y coste: también involucra seguridad, confianza del usuario, cumplimiento de normas internacionales y resiliencia de la cadena de suministro.
En ese escenario, el valor de los proveedores que conocen las aplicaciones reales, buscan un equilibrio entre seguridad y rendimiento y participan en relaciones de largo plazo adquiere una importancia creciente.











