La capacidad energética se perfila como uno de los principales factores que determinarán hasta dónde puede llegar Colombia en la industria de los centros de datos. La discusión cobró relevancia durante ANDICOM 2026, realizado del 2 al 4 de septiembre en Cartagena, donde también se conocieron compromisos de inversión de empresas tecnológicas europeas por cerca de $8 billones para los próximos cuatro años.
El encuentro, organizado por CINTEL y celebrado en su edición número 41, reunió una agenda centrada en el impacto de la inteligencia artificial sobre la productividad, la competitividad y los modelos de negocio de empresas y gobiernos. La Unión Europea fue la invitada de honor y, según las cifras divulgadas por ANDICOM, actualmente representa el 22% de la inversión extranjera directa en el sector tecnológico colombiano y genera más de 120.000 empleos.
Durante el evento, el vicepresidente de la República, José Manuel Restrepo, señaló que una reunión con representantes de 43 empresas tecnológicas europeas terminó con compromisos de inversión cercanos a 2.000 millones de euros, equivalentes a alrededor de $8 billones, que se desplegarían durante los siguientes cuatro años.
El anuncio se produjo mientras el nuevo Gobierno plantea la economía digital, la ciberseguridad, la conectividad, la infraestructura tecnológica y los servicios basados en conocimiento como sectores estratégicos para el desarrollo del país.
La expansión de la inteligencia artificial, la nube, el comercio electrónico y las plataformas digitales está aumentando la necesidad de procesar y almacenar información. Esa actividad depende de una infraestructura física que incluye terrenos, redes de telecomunicaciones y sistemas de refrigeración, pero cuyo componente esencial es el suministro eléctrico.
En Colombia ya existen señales de crecimiento en este mercado. Equinix, IFX, Oracle, Claro, HostDime y Liberty Networks han anunciado inversiones o proyectos vinculados con infraestructura digital y centros de datos en el país.
A ese escenario se suman condiciones que pueden favorecer a Colombia frente a otros mercados latinoamericanos, entre ellas su ubicación geográfica, el acceso a cables submarinos, la conectividad internacional y los costos de construcción. Según el Data Center Construction Cost Index 2025-2026 de Turner & Townsend, Bogotá presenta un costo promedio cercano a US$7,49 por watt instalado, por debajo de ciudades como São Paulo, Querétaro, Montevideo y Santiago dentro de la muestra analizada.
El precio de construcción, sin embargo, no resuelve por sí solo la ecuación para atraer nuevas instalaciones. La disponibilidad de energía y, especialmente, su estabilidad y calidad son determinantes para operar centros de datos de gran escala.
Restrepo planteó durante ANDICOM que Colombia tendrá que aumentar su capacidad energética si pretende convertirse en un actor relevante en el segmento de centros de datos de hiperescala. Según explicó, los requerimientos futuros de estas instalaciones demandarán volúmenes de electricidad que no están completamente cubiertos por la infraestructura existente ni por aquella que ya se encuentra proyectada.
“exportar energía significa exportar inteligencia artificial”, afirmó Restrepo, al vincular la disponibilidad de electricidad con la posibilidad de atraer centros de datos, procesamiento avanzado y nuevas inversiones tecnológicas.
El desafío adquiere una dimensión adicional con el crecimiento de las cargas de inteligencia artificial. Efrén Martínez, Offering Manager en Vertiv LATAM, considera que Colombia parte de una base energética relevante en el contexto latinoamericano, sustentada en una matriz con alta participación hidroeléctrica y una red que ha permitido desarrollar centros de datos de escala media.
Las necesidades técnicas, no obstante, están cambiando. Las cargas asociadas con IA están llevando las densidades por rack desde niveles tradicionales cercanos a los 10 kW hasta 100 kW, 500 kW e incluso alrededor de 1 MW por rack. El incremento modifica de manera sustancial los requerimientos de potencia, refrigeración y diseño eléctrico.
“En mercados emergentes como Colombia, el desafío es doble: no solo se necesita más capacidad de generación, sino que esa capacidad debe llegar con la confiabilidad, redundancia y calidad de potencia que exige la infraestructura de IA”, señala Martínez.
Desde su perspectiva, entre las prioridades están acelerar las inversiones en generación eléctrica adicional y diversificada, modernizar las redes de transmisión y sumar tecnologías como microrredes, generación en sitio y sistemas de almacenamiento mediante baterías.
El experto también propone avanzar hacia arquitecturas de distribución eléctrica de mayor voltaje en corriente directa para disminuir pérdidas y elevar la eficiencia de instalaciones críticas con alta densidad.
La energía, sin embargo, no es el único elemento que definirá la capacidad de Colombia para captar una mayor participación en el crecimiento global de los centros de datos. La infraestructura de fibra, la conectividad de última milla y la latencia hacia grandes hubs de contenido también forman parte de las variables consideradas por los inversionistas al decidir dónde ubicar sus proyectos.
La experiencia de Chile, Brasil y México muestra que los marcos regulatorios sectoriales y mecanismos como las zonas francas tecnológicas pueden ayudar a reducir los tiempos de desarrollo y mejorar las condiciones para atraer operadores globales.
El crecimiento de esta infraestructura también plantea una demanda de talento especializado. Los proyectos requieren profesionales de ingeniería eléctrica y mecánica, refrigeración, sistemas de control, construcción, operación y mantenimiento. La adopción de sistemas de enfriamiento líquido y arquitecturas de mayor densidad podría incrementar todavía más la necesidad de personal especializado, con posibilidades de desarrollar capacidades exportables hacia otros países de la región.
Colombia parte de una combinación de ubicación, conectividad, un ecosistema tecnológico en expansión y costos competitivos. El siguiente desafío será convertir esas condiciones en una oferta capaz de responder a las exigencias de los nuevos proyectos: energía confiable, infraestructura eléctrica, regulación estable y talento especializado.











