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Nvidia y empresas de Elon Musk impulsan centros de datos en el espacio para IA

Nvidia presenta hardware diseñado para centros de datos orbitales mientras SpaceX avanza en una red de satélites para IA.
Nvidia presenta hardware diseñado para centros de datos orbitales mientras SpaceX avanza en una red de satélites para IA.

Las empresas de Elon Musk, incluyendo SpaceX y xAI, junto con Nvidia, han acelerado sus planes para desarrollar centros de datos en el espacio con el objetivo de atender la creciente demanda de procesamiento de inteligencia artificial.

La iniciativa busca aprovechar las condiciones del entorno espacial, como las bajas temperaturas y el acceso directo a energía solar, para operar infraestructura de cómputo de alta capacidad fuera de la Tierra.

En febrero de 2026, SpaceX adquirió xAI en una operación valorada en aproximadamente 1.25 billones de dólares. Esta integración combina capacidades de lanzamiento espacial con el desarrollo de modelos de inteligencia artificial, como Grok, en una estructura que el propio Musk ha denominado “SpaceX AI”. La nueva entidad continuará adquiriendo chips de Nvidia para sus proyectos.

Por su parte, Nvidia anunció el desarrollo de hardware específico para entornos orbitales. Entre sus iniciativas se encuentra el módulo de computación Vera Rubin Space-1, presentado el 16 de marzo de 2026, diseñado para operar en centros de datos espaciales.

Este sistema ofrece hasta 25 veces más potencia de cómputo para inferencia de IA en comparación con el chip H100 terrestre.

El módulo combina dos GPUs Rubin con una CPU Vera de 88 núcleos, fabricados con proceso de 3 nanómetros, e incorpora capacidades de diagnóstico y tolerancia a fallos para operación en órbita.

En paralelo, la startup Starcloud, respaldada por Nvidia, lanzó el satélite Starcloud-1 con un chip H100, logrando entrenar el modelo Gemma de Google en órbita a finales de 2025.

Como parte de la estrategia, Elon Musk solicitó autorización a la FCC para desplegar hasta un millón de satélites destinados a centros de datos. Estos sistemas operarían con energía solar y buscarían reducir la dependencia de redes eléctricas terrestres.

El cronograma incluye misiones programadas para 2026, como Transporter-16, con el lanzamiento de prototipos de módulos de cómputo, así como el despliegue de satélites mediante Starship entre 2026 y 2027. La proyección indica que el cómputo en el espacio podría ser más económico que en la Tierra en un plazo de dos a tres años.

Sin embargo, el desarrollo enfrenta desafíos técnicos. Entre ellos se encuentran la gestión térmica en ausencia de convección, la exposición a radiación que puede afectar los componentes electrónicos y el aumento del riesgo de colisiones por la acumulación de satélites en órbita.

El avance de estos proyectos marca una nueva etapa en la infraestructura tecnológica, en la que el procesamiento de inteligencia artificial comienza a expandirse hacia entornos fuera del planeta.

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