El acuerdo alcanzado entre Qualcomm y Amazon Web Services (AWS) abre un nuevo frente en la competencia por la infraestructura necesaria para ejecutar inteligencia artificial en los centros de datos. La alianza, anunciada el 8 de septiembre de 2026, contempla el desarrollo conjunto de chips personalizados y soluciones de conectividad para la infraestructura de AWS, con un esquema financiero que vincula a ambas compañías durante la próxima década.
La operación incluye warrants mediante los cuales Amazon podrá adquirir 25 millones de acciones de Qualcomm a un precio fijo de 161,26 dólares por título. El valor aproximado de esas opciones de compra asciende a 4.032 millones de dólares.
No se trata, sin embargo, de un pago directo en efectivo de Qualcomm a Amazon. La posibilidad de que AWS ejerza la totalidad de los warrants, cuyo vencimiento está previsto para septiembre de 2036, dependerá del cumplimiento de determinados hitos de compra comercial. Esas adquisiciones podrían llegar hasta los 60.000 millones de dólares en productos de Qualcomm durante los próximos diez años.
Amazon recibirá inicialmente un tramo de 3,75 millones de acciones. Qualcomm, por su parte, espera que los primeros ingresos asociados con el acuerdo comiencen a reflejarse en su primer trimestre fiscal de 2027, correspondiente al trimestre de diciembre de 2026.
El componente tecnológico de la alianza apunta principalmente a la inferencia de inteligencia artificial. En esa etapa, los modelos que ya fueron entrenados procesan las solicitudes de los usuarios y producen respuestas en tiempo real dentro de los servicios de computación en la nube. Para esa tarea, las compañías utilizarán la arquitectura de bajo consumo energético desarrollada por Qualcomm y perfeccionada durante décadas en el mercado de smartphones.
La estrategia se diferencia del entrenamiento de modelos de IA, segmento en el que predominan las GPU de Nvidia. En este caso, el objetivo está puesto en la ejecución masiva de modelos mediante chips ASIC personalizados, con la intención de atender los requerimientos de los grandes centros de datos de AWS.
El acuerdo también contempla una segunda línea tecnológica. Qualcomm y AWS co-desarrollarán soluciones de conectividad óptica capaces de alcanzar velocidades de hasta 1,6 Tbps para transportar grandes volúmenes de información dentro de las granjas de servidores. Para ello se emplearán tecnologías DSP y SerDes de Qualcomm.
La relación será bidireccional. Mientras AWS incorporará los chips personalizados desarrollados con Qualcomm a su infraestructura, Qualcomm ampliará el uso de los servicios de computación en la nube de AWS y de herramientas como Amazon Bedrock, con el propósito de acelerar y automatizar el diseño de futuras generaciones de sus propios chips.
Para Qualcomm, el acuerdo representa una vía de diversificación frente a su histórica dependencia de los procesadores para smartphones, especialmente ante la futura pérdida del negocio de módems con Apple. La compañía mantiene como objetivo alcanzar 15.000 millones de dólares de ingresos procedentes de centros de datos en 2029.
Amazon, en cambio, refuerza con esta alianza su estrategia de desarrollar silicio a medida para su infraestructura. La incorporación de Qualcomm complementará sus líneas internas, entre ellas Trainium y Graviton, al tiempo que busca reducir los costos asociados con la infraestructura de computación en la nube.
El movimiento también supone una segunda validación relevante para Qualcomm dentro del grupo de grandes proveedores occidentales de servicios en la nube. AWS se convierte en el segundo “Hyperscaler” occidental que respalda a la compañía, después de un acuerdo similar firmado previamente con Meta.
La reacción inicial de los mercados fue positiva. Después de que Bloomberg difundiera información sobre el acuerdo, las acciones de Qualcomm llegaron a subir más de un 7%-9% intradía, según los reportes incluidos en el anuncio.
La cifra de 60.000 millones de dólares requiere, no obstante, una lectura distinta a la de ingresos inmediatos. Se trata de un techo potencial de largo plazo condicionado a la ejecución de los productos y al cumplimiento de los hitos comerciales, por lo que no representa ingresos garantizados de manera inmediata.
Con la alianza, AWS y Qualcomm buscan avanzar en una infraestructura orientada a la inferencia eficiente mediante ASIC personalizados como alternativa al uso tradicional de GPU para la ejecución masiva de cargas de trabajo de inteligencia artificial en la nube. Para Qualcomm, la expansión hacia los centros de datos respalda su proyección de 15.000 millones de dólares de ingresos en ese negocio para 2029 y las estimaciones alcistas de beneficio por acción hacia el final de la década.










