La utilidad de la identificación por radiofrecuencia (RFID) ya no depende únicamente de la capacidad de sus etiquetas, lectores o antenas. En operaciones de logística, manufactura y control de inventarios, el desafío está en procesar los datos que generan estos dispositivos y llevarlos, en tiempo real, hasta los sistemas donde se toman decisiones empresariales.
Para una compañía que registra miles o millones de datos por segundo, disponer de esa información no garantiza por sí mismo un resultado operativo. El software encargado de organizarla, interpretarla y conectarla con el resto de la infraestructura tecnológica adquiere un papel central.
Andrés Carlberg, CEO de EAS Systems, considera que uno de los principales riesgos está en recurrir a plataformas rígidas que obligan a las empresas a adaptar sus procesos a la herramienta. “Uno de los mayores errores que cometen las organizaciones es adquirir software ‘enlatado’, rígido y genérico. La operación de una planta ensambladora de automóviles no es la misma que la de una cadena de supermercados, aunque ambas utilicen la misma tecnología RFID. Un software de vanguardia debe ser inherentemente maleable, con la capacidad de amoldarse a los flujos de trabajo específicos de cada cliente y no al revés” Destacó el directivo
La capacidad de adaptación debe estar acompañada por escalabilidad. Una operación que comienza con mil artículos en un almacén local puede evolucionar hacia inventarios internacionales distribuidos entre varios centros de distribución y cientos de miles de lecturas diarias. Bajo ese escenario, la plataforma necesita admitir nuevos usuarios, módulos y capacidades sin colapsar, perder velocidad o exigir una migración costosa hacia otro sistema.
La experiencia de quienes utilizan la herramienta también forma parte de esa ecuación. Los operadores de almacén y los responsables de las oficinas centrales necesitan acceder a la información sin atravesar procesos prolongados de capacitación para obtener reportes básicos. Por ello, los datos provenientes de las lecturas de los chips RFID deben transformarse en tableros, gráficas y alertas comprensibles.
El reto tecnológico se extiende más allá del software que administra directamente el RFID. Una pieza determinante es su comunicación con el ERP de la organización, independientemente de que se trate de SAP, Oracle, Microsoft Dynamics o de un sistema desarrollado a la medida.
Cuando los datos obtenidos mediante RFID llegan a estas bases de datos en tiempo real, pueden activar procesos como facturaciones automáticas, alertas de reabastecimiento o pagos a proveedores. Para conseguirlo, el proveedor debe contar con la capacidad de desarrollar las interfaces y APIs necesarias para conectar ambos entornos.
Un área interna de desarrollo puede asumir esa tarea sin depender exclusivamente de conectores genéricos. El objetivo es establecer una comunicación directa y segura entre la información generada en el piso de operación y los sistemas que sostienen las funciones financieras y administrativas de la compañía.
La integración también modifica la gestión del soporte. Cuando el software RFID y las conexiones con el ERP dependen de proveedores diferentes, una falla de sincronización o una pérdida de información puede terminar en una disputa sobre cuál de las plataformas originó el problema. Un proveedor que concentra ambas funciones ofrece, en cambio, un único punto de contacto y un equipo responsable de la operación integral.
Para las empresas, este modelo puede reducir costos y evitar horas destinadas a coordinar distintos equipos técnicos cuando surge un inconveniente.
La centralización también tiene efectos sobre la gestión diaria. Al eliminar retrasos en el intercambio de información entre el sistema RFID y el ERP, los responsables de la operación pueden consultar el estado de la empresa conforme ocurren los movimientos físicos.
La automatización de las interfaces reduce, además, la necesidad de introducir datos manualmente. Con ello se elimina el llamado “error de dedo” asociado a la captura de información y a las discrepancias de inventario.
El análisis de los datos abre otra posibilidad. Una plataforma que permanece en desarrollo puede incorporar herramientas para identificar tendencias y advertir sobre posibles roturas de stock o cuellos de botella en la cadena de suministro antes de que ocurran, incorporando capacidades de inteligencia de datos y mantenimiento predictivo.
La seguridad constituye otro componente del modelo. Una estructura de software centralizada reduce la dependencia de múltiples plataformas, parches y soluciones de terceros, con el propósito de disminuir vulnerabilidades informáticas y mantener protegidos los datos críticos del negocio bajo protocolos de ciberseguridad.
Así, el valor de una implementación RFID no se limita a la capacidad física de leer etiquetas o transmitir información. El software que concentra esos datos, su posibilidad de adaptarse a distintos procesos, la facilidad de uso, la escalabilidad y la conexión con el ERP determinan buena parte de la utilidad que la tecnología puede aportar a una operación.










