En un contexto donde el hardware se ha encarecido, optimizar la memoria RAM puede convertirse en una alternativa para mejorar el rendimiento de los equipos sin recurrir a una actualización física. Ajustar la gestión de aplicaciones y configuraciones del sistema en Windows 11 puede contribuir a un uso más eficiente de los recursos disponibles.
El sistema operativo Windows 11 está diseñado para utilizar la memoria RAM de forma activa, empleándola como memoria caché para acelerar la apertura de aplicaciones y procesos. Sin embargo, cuando la memoria se llena de procesos innecesarios, el sistema puede recurrir a la memoria virtual del SSD, que es significativamente más lenta que la RAM física.
“Optimizar la RAM no consiste simplemente en dejar memoria libre, sino en asegurar que cada gigabyte esté trabajando en lo que realmente te importa en ese momento. En Acer, creemos que una gestión inteligente del software puede extender significativamente la vida útil de tu hardware, permitiéndote mantener un flujo creativo fluido sin la necesidad inmediata de una actualización física”, comentó Silvio García, Director regional de Hacer para Colombia y México.
Entre las acciones que pueden mejorar el rendimiento del equipo se encuentra la gestión de aplicaciones que se ejecutan al inicio del sistema. Algunos programas se configuran para iniciar automáticamente cuando se enciende el computador, consumiendo recursos desde el primer momento. Estos procesos pueden revisarse desde el Administrador de tareas en la pestaña “Aplicaciones de inicio”, donde es posible desactivar aquellos que no sean necesarios.
Otra medida consiste en limitar el funcionamiento de aplicaciones en segundo plano. En Windows 11 esto puede configurarse desde el menú de Configuración, dentro de la sección de aplicaciones instaladas y sus opciones avanzadas, donde se pueden restringir los permisos para que ciertos programas no se ejecuten cuando no están en uso.
También es posible mejorar el rendimiento del equipo mediante la activación de perfiles de memoria en el BIOS o UEFI del computador. Estos perfiles, como XMP en procesadores Intel o EXPO en sistemas AMD, permiten aumentar la velocidad de transferencia de la memoria RAM y reducir la latencia, lo que puede reflejarse en tareas como edición de imágenes o videojuegos.
El navegador web también puede influir en el consumo de memoria. Las extensiones activas y múltiples pestañas abiertas pueden aumentar el uso de RAM. Algunos navegadores incluyen funciones de ahorro de memoria que suspenden las pestañas que no están en uso, lo que permite liberar recursos del sistema.
Cuando la memoria RAM se agota, el sistema utiliza la memoria virtual del SSD para continuar operando. En este caso, la recomendación es mantener activada la opción de administración automática del tamaño del archivo de paginación desde la configuración avanzada del sistema, lo que permite a Windows ajustar el uso de memoria virtual según la carga de trabajo.
Aunque la optimización del sistema puede mejorar el rendimiento diario, la capacidad de la memoria RAM sigue siendo un límite físico. Según el texto, actualmente 16 GB se consideran un estándar para el uso general del equipo, mientras que 32 GB pueden resultar más adecuados para tareas como videojuegos o creación de contenido.










