La seguridad de una red puede verse comprometida por los mismos dispositivos instalados para protegerla. Firewalls con reglas de acceso demasiado amplias, servicios remotos expuestos y equipos sin soporte de seguridad se han convertido en oportunidades para los atacantes, que aprovechan estas deficiencias para ingresar a las infraestructuras empresariales.
El problema no se limita a la tecnología. El 68 % de las brechas de seguridad involucra errores humanos y el 99 % de las fallas de seguridad en la nube se atribuye a configuraciones incorrectas. A esto se suma una carencia de personal especializado: el 95 % de las organizaciones reporta escasez de profesionales con conocimientos de ciberseguridad, mientras que el 88 % ha experimentado incidentes relacionados con esas limitaciones.
Los dispositivos perimetrales, entre ellos los firewalls, las redes privadas virtuales (VPN) y los servidores proxy, figuran entre los objetivos frecuentes de los actores de amenazas. Grupos vinculados con organizaciones criminales y operadores de ransomware han dirigido sus ataques hacia infraestructuras mal configuradas, recurriendo a la automatización y a la inteligencia artificial para localizar y explotar estos puntos débiles con mayor rapidez.
Las cifras sobre exposición y explotación de vulnerabilidades muestran la dimensión del riesgo. En 2025, el 28,96 % de las vulnerabilidades conocidas explotadas —KEV, por sus siglas en inglés— fue atacado el mismo día o antes de la publicación de su identificador CVE. Los dispositivos perimetrales, incluidos firewalls, VPN y proxy, encabezaron la lista de tecnologías atacadas con mayor frecuencia.
También permanecen expuestos a Internet más de 2,5 millones de servicios de Protocolo de Escritorio Remoto (RDP) en todo el mundo. A esa superficie de ataque se suman más de 30.000 dispositivos SonicWall con configuraciones de exposición crítica, entre ellas servicios RDP, FTP, SSH y VNC accesibles desde cualquier dirección IP.
Las consecuencias pueden ser especialmente graves para las pequeñas y medianas empresas. Casi una de cada cinco afirma que tendría que cerrar después de sufrir un ciberataque grave. Además, las herramientas de acceso remoto comprometidas estuvieron presentes en el 28 % de los ataques de ransomware registrados en 2025, particularmente mediante servicios RDP y VPN expuestos.
Siete errores que abren la puerta a los atacantes
Las deficiencias de configuración pueden aparecer en distintas etapas de la administración de una red. Una de las más básicas consiste en conservar las credenciales predeterminadas o depender de mecanismos de autenticación débiles. Si un atacante consigue entrar al dispositivo, puede modificar reglas, desactivar medidas de protección o establecer puertas traseras.
Otro riesgo surge cuando las interfaces administrativas permanecen accesibles directamente desde Internet. Esta exposición puede facilitar el compromiso de los equipos incluso si cuentan con las actualizaciones correspondientes. El problema se agrava cuando las reglas de acceso permiten conexiones desde cualquier dirección IP o mantienen disponibles servicios como RDP, FTP y SSH sin restricciones suficientes.
La falta de actualización de los dispositivos constituye una tercera deficiencia. Las vulnerabilidades conocidas pueden ser explotadas poco después de hacerse públicas, por lo que mantener equipos sin los parches críticos aumenta el riesgo. A ello se añade la ausencia de autenticación multifactor (MFA): si el acceso a servicios como VPN y RDP depende exclusivamente de una contraseña, los atacantes pueden intentar ataques de fuerza bruta o utilizar credenciales robadas.
Las otras dos fallas se relacionan con la supervisión y la antigüedad de la infraestructura. Cuando los registros son incompletos y no existe monitoreo activo, las actividades maliciosas pueden pasar inadvertidas durante semanas o meses. Por último, los dispositivos que han llegado al final de su vida útil (EOL) dejan de recibir actualizaciones de seguridad, correcciones y soporte, aunque continúen funcionando.
En conjunto, estas siete deficiencias pueden convertir un firewall en un punto de entrada a la red, en lugar de una barrera frente a las amenazas.
La protección depende también de la administración
SonicWall recomienda sustituir las credenciales predeterminadas por contraseñas seguras, restringir el acceso administrativo y aplicar el principio de mínimo privilegio, que limita los permisos a los estrictamente necesarios. También aconseja mantener los dispositivos actualizados, habilitar la autenticación multifactor, supervisar continuamente la actividad de la red y reemplazar los equipos obsoletos.
La compañía sostiene que atender estos riesgos exige combinar los productos de seguridad con servicios y conocimientos especializados. Su Plataforma de Servicios de Seguridad integra tecnología, servicios activos y la experiencia de sus partners para proteger redes, entornos en la nube, endpoints y aplicaciones.
La propuesta está dirigida a pequeñas y medianas empresas, así como a organizaciones con infraestructuras distribuidas, frente a amenazas en evolución, incluidos los ataques impulsados por inteligencia artificial.









