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La IA obliga a reforzar la recuperación de datos ante ciberataques

Las empresas deben replantear sus estrategias de continuidad operativa ante el aumento de los ataques cibernéticos potenciados por inteligencia artificial (IA). El desafío ya no consiste únicamente en detectar amenazas y proteger la infraestructura tecnológica, sino también en garantizar que los datos críticos puedan recuperarse sin prolongar las interrupciones del negocio.

Oxford Economics estima que las pérdidas anuales provocadas por interrupciones cibernéticas ascienden a US$ 600.000 millones, un incremento del 50 % en dos años. A este escenario se suma un aumento del 89 % en los ataques habilitados por IA, según datos de CrowdStrike citados por Chris Millington, líder global de Ciberresiliencia, Protección de Datos y Cumplimiento Normativo de Hitachi Vantara.

La adopción acelerada de herramientas de IA añade complejidad a la gestión de riesgos. Los modelos y agentes incorporados en procesos financieros y flujos de trabajo que manejan información de clientes pueden convertirse en puntos de exposición si no cuentan con controles adecuados. Un sistema comprometido podría causar daños antes de que los equipos de seguridad identifiquen la intrusión.

Para los integradores y proveedores de soluciones empresariales, este escenario plantea un reto que combina infraestructura, almacenamiento, protección de datos y recuperación. La continuidad del negocio depende de que estos componentes funcionen de manera coordinada, incluso cuando los sistemas de producción resultan afectados.

La recuperación de datos como prioridad operativa

Una de las principales recomendaciones de Millington consiste en asumir que las organizaciones pueden sufrir un incidente cibernético y prepararse para reducir sus consecuencias. Para ello, deben identificar qué información resulta crítica para la operación y establecer diferentes niveles de protección según su importancia.

Los sistemas esenciales para la misión de la empresa requieren mayor disponibilidad y tiempos de recuperación más cortos. También necesitan objetivos de punto de recuperación (RPO) cercanos al tiempo real, una condición que puede exigir inversiones adicionales en infraestructura y almacenamiento.

La clasificación de los datos permite definir políticas de seguridad y recuperación diferenciadas. No toda la información necesita el mismo nivel de protección, pero las organizaciones deben disponer de copias accesibles que permitan reanudar las actividades después de un ataque.

Esta estrategia también debe contemplar los entornos de nube y las instalaciones propias. Independientemente de dónde se almacene la información, la capacidad de recuperarla depende de que existan mecanismos de protección adecuados y procesos de restauración que hayan sido probados.

Detección, protección y recuperación

El enfoque de ciberresiliencia propuesto por Millington se articula en tres capacidades: detectar, proteger y recuperar. Aunque las organizaciones suelen concentrarse en las dos primeras, el ejecutivo advierte que la recuperación no siempre recibe la atención necesaria.

La detección puede ampliarse mediante la supervisión de la capa de almacenamiento. El ransomware, por ejemplo, puede generar señales como el cifrado o la reescritura de archivos a ritmos inusuales. Identificar estos comportamientos permite emitir alertas tempranas sobre posibles alteraciones de los datos.

En materia de protección, las instantáneas inmutables —copias de datos que no pueden modificarse ni eliminarse durante su período de retención— ofrecen una barrera frente a los intentos de cifrar o borrar respaldos. Para que cumplan esa función, deben mantenerse aisladas del entorno de producción y sujetas a controles adecuados.

La tercera capacidad exige verificar que los datos puedan restaurarse y utilizarse después de una interrupción. Esto implica probar periódicamente las soluciones y los procedimientos de recuperación, en lugar de asumir que una copia de respaldo garantiza por sí sola la continuidad.

La disponibilidad de la infraestructura también influye en este objetivo. Según Millington, los sistemas empresariales de almacenamiento de mayor disponibilidad pueden alcanzar ocho nueves (99,999999 %), equivalentes a aproximadamente un tercio de segundo de inactividad al año. Sin embargo, esa disponibilidad no sustituye la necesidad de comprobar que los datos puedan recuperarse tras un incidente.

Los respaldos también pueden estar comprometidos

Otro problema aparece cuando los atacantes permanecen dentro de una red durante semanas o meses antes de ser detectados. Millington señala que el tiempo promedio de permanencia puede alcanzar dos semanas, mientras que en campañas de espionaje se han registrado promedios de 122 días.

Durante ese período, un atacante podría alterar información o comprometer copias de respaldo. Por tanto, recuperar la última copia disponible no garantiza necesariamente que los datos estén libres de modificaciones maliciosas.

Como alternativa, el ejecutivo plantea crear un entorno aislado de gemelo digital que permita alojar y probar los datos más importantes fuera del ambiente de producción. Este espacio debe operar bajo controles estrictos y estar preparado para activarse cuando sea necesario.

La estrategia busca reducir la dependencia de encontrar un punto de restauración específico entre múltiples respaldos. En su lugar, la organización dispone de un entorno alternativo probado desde el cual puede recuperar operaciones mediante la replicación hacia una capa gemela de almacenamiento.

La propuesta exige coordinar las decisiones sobre almacenamiento, protección de datos, aislamiento y recuperación. En ese sentido, el módulo Memoria, Almacenamiento & Respaldo de datos, del Diplomado 1 — Área Tecnológica, aborda una dimensión directamente relacionada con el problema: la gestión de la información y los mecanismos necesarios para protegerla y restaurarla.

Para los profesionales que diseñan e integran soluciones TIC, el reto es evaluar estos componentes como parte de una estrategia de continuidad, en lugar de tratarlos como herramientas independientes. La preparación ante incidentes requiere que la protección, la detección y la recuperación respondan a las necesidades operativas de cada organización.

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