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GAES advierte sobre riesgos para la audición en conciertos

Group of friends having fun together

Los conciertos y festivales pueden alcanzar niveles de sonido de hasta 120 decibelios (dB), una intensidad que reduce considerablemente el tiempo de exposición considerado seguro. En este contexto, GAES llamó a reforzar las medidas de cuidado auditivo durante la temporada de eventos musicales que comienza a tomar fuerza en septiembre.

La referencia sanitaria internacional establece 85 dB como límite recomendado durante un máximo de ocho horas continuas para evitar daños progresivos. Cuando el sonido supera los 100 dB, el periodo de exposición segura baja a 15 minutos, mientras que por encima de los 120 dB ese margen es todavía menor. Cerca de los escenarios de conciertos y festivales, los niveles suelen ubicarse entre 100 y 120 dB.

El riesgo no se limita a quienes permanecen frente a los altavoces. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1.100 millones de personas entre los 12 y 35 años están expuestas al riesgo de pérdida auditiva por el uso inadecuado de reproductores personales y la asistencia a espacios donde se reproduce música a niveles elevados.

Los datos de GAES también muestran una baja percepción del problema entre los jóvenes. El Estudio sobre la Salud Auditiva de los Jóvenes de la compañía señala que el 60% de los encuestados no manifiesta preocupación por su salud auditiva, pues considera que las afecciones del oído corresponden exclusivamente a edades avanzadas.

A esto se suma la exposición frecuente: 82% de los jóvenes consultados reconoce que suele estar en contacto con sonidos elevados. Además, uno de cada tres asegura haber tenido episodios de hipoacusia temporal o zumbidos después de salir de fiesta o acudir a un evento musical.

La aparición de tinnitus, entendido como un pitido constante, o la sensación de tener los oídos tapados después de un concierto tampoco debería considerarse una consecuencia habitual de la fiesta. Para los especialistas de GAES, estos síntomas indican que las células ciliadas del oído interno han sido sometidas a un sobreesfuerzo o han sufrido daño. La repetición de este tipo de exposiciones puede provocar que las afectaciones acumuladas sean irreversibles.

Hay medidas sencillas que permiten disminuir la exposición. Una de ellas consiste en utilizar protectores auditivos especializados, capaces de reducir entre 15 y 25 dB la intensidad del sonido sin distorsionar la música ni impedir la conversación con las personas que acompañan al usuario.

La ubicación dentro del recinto también resulta relevante. Mantenerse alejado de los altavoces o de las columnas de sonido disminuye la intensidad sonora que llega al oído. A esto se pueden sumar pausas de 10 a 15 minutos en espacios con menor nivel de ruido, como las zonas de restauración o descanso, por cada hora de exposición continua.

El cuidado auditivo también contempla los días anteriores y posteriores al evento. GAES recomienda dar descanso a los oídos y aplicar la regla 60/60 con los auriculares: mantener el volumen por debajo del 60% de su capacidad máxima y limitar su utilización a un máximo de 60 minutos diarios.

Los síntomas posteriores también requieren atención. Si el zumbido, la sensación de oídos tapados o los cambios en la audición continúan después del concierto, la recomendación es consultar con un profesional para realizar una evaluación auditiva.

GAES promueve, además, las revisiones auditivas periódicas como una medida para prevenir futuras afecciones y convertir el cuidado de la audición en una práctica cotidiana. En sus centros especializados, la compañía ofrece evaluaciones integrales y personalizadas de forma gratuita, junto con orientación adaptada a cualquier tipo de usuario.

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