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Nueva Declaración de Delhi, India, fija hoja de ruta global para la inteligencia artificial y plantea impacto en América Latina

Sector tecnológico en Latinoamérica acelera recortes ante integración de inteligencia artificial: Brasil, Chile y México encabezan los despidos
Empresas tecnológicas con presencia en la región ajustan sus plantillas mientras incrementan la inversión en infraestructura de inteligencia artificial y automatización.

Al cierre de la Cumbre de Impacto de la IA (AI Impact Summit), 88 países y organizaciones internacionales —entre ellos Estados Unidos, China, la Unión Europea y el Reino Unido— adoptaron la Declaración de Delhi, un acuerdo no vinculante que establece una hoja de ruta global para el desarrollo y la gobernanza de la inteligencia artificial.

El documento, inspirado en el principio sánscrito “Sarvajan Hitaya, Sarvajan Sukhaya” (bienestar para todos), se estructura en siete pilares, denominados “Chakras”, que abordan desde el acceso a infraestructura tecnológica hasta la seguridad, la eficiencia energética y el desarrollo de capital humano.

Un mecanismo común de seguridad

Uno de los componentes centrales es el denominado “Trusted AI Commons”, descrito como una red de seguridad compartida para mitigar riesgos asociados a sistemas avanzados de IA. Este esquema contempla tres ejes principales.

En primer lugar, la creación de un repositorio de incidentes donde los países firmantes compartirán en tiempo real fallos críticos detectados en modelos de inteligencia artificial, como sesgos peligrosos, errores graves o vulnerabilidades de ciberseguridad.

En segundo término, el establecimiento de protocolos internacionales de “kill switch” o mecanismos de desconexión para aislar agentes autónomos que presenten comportamientos impredecibles en infraestructuras críticas, como energía, transporte o defensa.

Finalmente, se plantea un sistema de certificación transfronteriza que permitiría que un modelo auditado y considerado seguro en un país miembro sea reconocido con mayor rapidez en otros, lo que podría agilizar el comercio tecnológico.

Acceso a chips y cómputo para el Sur Global

La declaración también busca reducir la concentración del poder de cómputo en un número limitado de países y empresas. A través de una “Carta de Democratización”, los países desarrollados y grandes compañías tecnológicas se comprometen a facilitar el acceso a unidades de procesamiento gráfico (GPU) de alta potencia a naciones emergentes, mediante precios subsidiados o esquemas de financiamiento de infraestructura.

El acuerdo contempla además la creación de nodos de cómputo regionales en el llamado Sur Global. En América Latina, esto abriría la posibilidad de que países entrenen modelos de inteligencia artificial con datos locales, reduciendo la dependencia de centros de datos ubicados en Estados Unidos.

Otro eje es la transferencia de conocimiento. Las potencias firmantes se comprometen no solo a proveer hardware, sino también a capacitar ingenieros locales en diseño de chips y optimización de algoritmos, con el objetivo de fortalecer capacidades internas.

Brasil, Chile y México buscan liderar nodos regionales

En el contexto de la declaración, Brasil, Chile y México han manifestado interés en posicionarse como centros regionales de cómputo.

Brasil aspira a albergar el mayor nodo de Sudamérica, con énfasis en el procesamiento de datos vinculados a la Amazonía y la agricultura. Entre sus ventajas destaca su matriz energética mayoritariamente hidroeléctrica, un factor relevante para centros de datos de alto consumo energético.

Chile, por su parte, busca consolidarse como referente regional en inteligencia artificial con enfoque ético. El país ha sido pionero en debates sobre “neuroderechos” y cuenta con infraestructura de conectividad internacional, como el proyecto de cable submarino Humboldt hacia Asia, además de capacidad de generación solar en el norte.

México apuesta por fortalecer su papel en manufactura avanzada, con la intención de atraer plantas de ensamblaje de componentes de hardware y servidores. Su cercanía con Estados Unidos y su integración en cadenas de suministro de semiconductores en estados como Texas y Arizona son señaladas como ventajas estratégicas.

Para otros países de la región, como Colombia, Argentina o Perú, el beneficio podría materializarse a través de una “Federación de Cómputo”, que permitiría reducir la latencia de aplicaciones al contar con servidores regionales y facilitar esquemas de pago más estables en moneda local.

Inversión y desafíos

La cumbre movilizó compromisos de inversión estimados entre 250.000 y 300.000 millones de dólares para infraestructura de inteligencia artificial. Aunque China e Israel firmaron el documento, se reportó una menor presencia física de líderes chinos en comparación con delegaciones occidentales.

Pese a los compromisos en infraestructura y capacitación, líderes regionales han advertido sobre el riesgo de “fuga de cerebros”, ante la posibilidad de que ingenieros formados bajo estos programas sean reclutados por empresas tecnológicas en mercados más desarrollados.

La Declaración de Delhi reconoce el derecho de cada nación a desarrollar su propia infraestructura de inteligencia artificial, al tiempo que promueve la cooperación internacional, el uso responsable de la tecnología, la eficiencia energética y la preparación de la fuerza laboral frente a la automatización prevista en los próximos años.

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