Nvidia se prepara para asumir un papel inédito en la financiación de la infraestructura necesaria para expandir la inteligencia artificial. La compañía comprometió hasta $105.000 millones en respaldo crediticio y garantías de valor residual para el desarrollo del Ports Pike Technology Campus, un complejo de centros de datos ubicado en el condado de Pike, Ohio, cuya capacidad energética llegará a 8 gigavatios (GW).
El proyecto tendrá como único cliente a OpenAI, creadora de ChatGPT, que suscribió un contrato de arrendamiento vinculante por 20 años. SB Energy, compañía de infraestructura energética participada por SoftBank Group, será el desarrollador principal del campus, que combinará terrenos privados y federales.
La puesta en marcha se realizará por etapas. Está previsto que la primera fase entre en operación en 2028 con 800 megavatios, mientras que la capacidad informática inicial será de 4,25 GW. Nvidia conservará la posibilidad discrecional de añadir otros 3,75 GW hasta alcanzar los 8 GW contemplados para el complejo. La finalización total está proyectada para 2032.
El vínculo entre las compañías no se limitará al financiamiento. Nvidia destinará otros $1.500 millones en efectivo para adquirir una participación directa en SB Energy, donde también participan SoftBank y OpenAI como inversores.
La compañía de Jensen Huang será, además, el proveedor exclusivo de chips del campus. La infraestructura utilizará NVIDIA DSX AI Factory, una plataforma que integra GPU, CPU, sistemas avanzados de redes, software de infraestructura y herramientas de simulación para configurar el centro de datos como una arquitectura unificada.
El acuerdo de largo plazo contempla sucesivas renovaciones tecnológicas. Según las estimaciones de Jensen Huang, cada nueva generación incorporaría 1,5 millones de chips avanzados y podría representar entre $150.000 y $200.000 millones en ingresos para Nvidia en cada ciclo de actualización.
El modelo DSX está diseñado para optimizar el funcionamiento de instalaciones de escala masiva. Uno de sus objetivos es elevar la cantidad de tokens generados por cada unidad de electricidad consumida mediante la coordinación entre computación, refrigeración, suministro energético y redes.
La plataforma también incorpora herramientas como DSX Sim para simular el comportamiento de la infraestructura y gestionar sus operaciones en tiempo real. A una escala de varios gigavatios, este sistema busca mantener el entrenamiento y funcionamiento de los modelos de OpenAI ante fallos de componentes o fluctuaciones de la red eléctrica regional, aislando automáticamente los elementos defectuosos.
El diseño separa, de esta manera, la infraestructura física de la tecnología informática. Mientras terrenos, edificios y suministro energético quedan asegurados mediante el contrato de 20 años, los componentes tecnológicos podrán ser sustituidos periódicamente conforme aparezcan nuevas generaciones de chips.
El respaldo financiero de Nvidia ha abierto también un debate sobre la posibilidad de un mecanismo de financiación circular o round-tripping. La compañía emplearía recursos de su balance para garantizar la construcción de una instalación perteneciente a SB Energy, cuyo arrendatario será OpenAI, y esa infraestructura permitirá al mismo tiempo que OpenAI adquiera grandes volúmenes de hardware de Nvidia.
La estrategia aparece mientras el capital privado tradicional muestra señales de saturación frente al elevado costo de la infraestructura necesaria para desarrollar inteligencia artificial. En paralelo, Nvidia mantiene otro acuerdo por $500.000 millones con firmas de Wall Street destinado a acelerar infraestructura externa.
El mercado bursátil recibió el anuncio con una reacción moderada. Las acciones de Nvidia, identificadas como NVDA en Nasdaq, cerraron con una caída marginal de 0,07%, alrededor de $225,01.
La cifra comprometida también fue observada en relación con estimaciones anteriores. Reportes de medios financieros habían señalado que Nvidia estudiaba un respaldo crediticio de hasta $250.000 millones. El límite finalmente establecido en $105.000 millones, junto con una inversión directa de $1.500 millones frente a los $3.000 millones que se habían rumoreado, redujo las preocupaciones sobre una exposición excesiva del balance de la empresa.
La lectura no es idéntica entre los mercados de acciones y de crédito. Los inversores de renta variable consideran que el proyecto ayuda a resolver restricciones de infraestructura y garantiza que OpenAI utilice hardware de Nvidia durante las próximas décadas. Los participantes del mercado de renta fija, en cambio, siguen con atención las garantías de valor residual.
Estas garantías implican un riesgo contractual para Nvidia si OpenAI llegara a enfrentar insolvencia o incumplimientos de pago, pues la compañía tendría que cubrir la diferencia correspondiente al valor de los arrendamientos. El riesgo se analiza además junto con la alianza mediante la cual Nvidia busca movilizar $500.000 millones de capital de terceros con gestoras de Wall Street para diversificar la exposición a la infraestructura mundial.
El suministro eléctrico constituye otro de los componentes centrales del proyecto. SB Energy y SoftBank Group prevén construir al menos 10 GW de nueva capacidad de generación en la región, con el propósito de abastecer al campus sin sobrecargar las fuentes destinadas a usos civiles existentes.
La primera etapa de la infraestructura informática utilizará 4,25 GW y comenzará a desplegarse desde 2028, cuando los primeros 800 megavatios entren en funcionamiento.
El acuerdo contempla también una inversión de al menos $4.200 millones en la red eléctrica regional. Los recursos serán destinados a la modernización de subestaciones, líneas de alta tensión y sistemas de distribución, en coordinación con AEP Ohio, la compañía eléctrica de la zona.
Para desarrollar el complejo se utilizarán terrenos relacionados con la antigua Planta de Difusión Gaseosa de Portsmouth, una instalación federal de energía que fue desmantelada. El Departamento de Energía de Estados Unidos participa en el proyecto junto con el Departamento de Comercio y AEP Ohio.
La intervención federal vincula el campus con iniciativas estadounidenses de infraestructura para inteligencia artificial conocidas en el sector como proyectos Stargate. Esa participación permite agilizar las aprobaciones ambientales y energéticas asociadas al desarrollo.
El impacto previsto también alcanza al mercado laboral de Ohio. OpenAI calcula que la construcción generará 35.000 empleos temporales hasta 2032. Una vez que el campus esté operativo, se proyectan 2.500 puestos permanentes y de alta remuneración para ingenieros, plomeros, electricistas y personal encargado de las operaciones.
El proyecto, además de concentrar una capacidad informática de hasta 8 GW, establece un modelo en el que Nvidia participa simultáneamente como financiador, inversor y proveedor tecnológico de la infraestructura que utilizará uno de sus principales clientes de inteligencia artificial.











