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Sector tecnológico en Latinoamérica acelera recortes ante integración de inteligencia artificial: Brasil, Chile y México encabezan los despidos

El sector tecnológico en Latinoamérica atraviesa un proceso de reestructuración centrado en Brasil, México y Chile, en medio de una estrategia empresarial orientada a la eficiencia operativa y la integración de inteligencia artificial (IA) generativa.

En febrero de 2026, la denominada “Big Tech” regional reporta ajustes en sus plantillas, principalmente en áreas como soporte técnico, servicio al cliente, entrada de datos, contabilidad junior y desarrollo de software básico. La reorganización coincide con una mayor inversión en infraestructura digital, incluidos centros de datos y redes 5G, y con el desplazamiento de recursos hacia infraestructura de IA, talento especializado y, de forma emergente, robótica y sensores.

A nivel global, los despidos en el sector tecnológico superaron los 30.700 a comienzos de 2026. En la región, Brasil, México y Chile concentran buena parte de los ajustes. En los dos primeros casos, las compañías han señalado la necesidad de optimizar costos en un mercado cada vez más competitivo. En Chile, el proceso se ha caracterizado por una rápida adopción de herramientas autónomas en procesos corporativos.

Empresas con presencia regional como Amazon y Meta han realizado recortes de personal en el contexto de la automatización de funciones, pese a que el sector proyecta inversiones superiores a los US$600.000 millones en nuevas tecnologías. También se han anunciado planes de ajuste por parte de Samsung en sus operaciones latinoamericanas y de HP, que prevé eliminar entre 4.000 y 6.000 empleos a nivel global hacia 2028 como parte de su proceso de transformación.

De acuerdo con estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hasta un 28% de los empleos en la región podrían verse afectados por la adopción de IA en el corto plazo. Entre 2024 y 2025, los recortes atribuidos directamente a esta tecnología se multiplicaron por 12 frente a 2023. Además, se calcula que entre el 2% y el 5% de los empleos en Latinoamérica podrían ser totalmente automatizados.

El ajuste actual difiere de los recortes posteriores a la pandemia, que respondieron en gran medida a un exceso de contratación. En esta etapa, las compañías buscan liberar capital para invertir en computación avanzada y acelerar el despliegue de IA generativa. A nivel global, el gasto en esta tecnología podría superar los US$500.000 millones en 2026.

En paralelo, el perfil laboral demandado por las empresas ha cambiado. Las organizaciones priorizan competencias en alfabetización de datos, ingeniería de instrucciones para modelos de IA, análisis estratégico de información y arquitectura de sistemas complejos. También se valoran habilidades como pensamiento crítico, supervisión de contenidos generados por IA, adaptabilidad y gestión de proyectos híbridos que combinan procesos humanos y automatizados.

En el ámbito regulatorio, crece la demanda de perfiles especializados en gobernanza y ética de la IA, particularmente en Brasil y Chile, donde las compañías buscan asegurar el cumplimiento de normativas de privacidad y mitigar sesgos algorítmicos.

Según el Foro Económico Mundial, hacia 2027 el 44% de las habilidades básicas de los trabajadores actuales deberá transformarse para mantener su relevancia en el mercado laboral, en un contexto marcado por la acelerada adopción de tecnologías de automatización e inteligencia artificial.

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