El sistema de pagos inmediatos interoperable Bre-B, que permite transferencias entre entidades financieras en Colombia, superó los 34,4 millones de usuarios registrados y las 503,4 millones de transacciones, con un valor promedio de $159.433, de acuerdo con cifras del Banco de la República a corte del 5 de marzo de 2026.
El sistema se ha posicionado como una herramienta de inclusión financiera y formalización económica, al facilitar el acceso a servicios financieros con inmediatez y seguridad. Previamente, al 28 de febrero de 2026, ya había movilizado $74 billones en 474 millones de operaciones.
En paralelo, la séptima edición del Estudio Pulso de Topaz, elaborado por Celent y basado en la participación de 1.023 líderes del sector financiero en 20 países de América Latina, señala que los pagos digitales continúan ganando impulso como alternativa al efectivo en la región.
El estudio identifica beneficios asociados a la adopción de pagos digitales, entre ellos mayor agilidad y eficiencia operativa (76,6%), incremento de la inclusión financiera (50,7%), reducción del uso de efectivo (39,7%) y mejoras en trazabilidad (37%). También se reportan aumentos en la satisfacción del cliente (35,6%) y generación de nuevos ingresos (21,9%).
No obstante, el informe también advierte sobre retos para su expansión. En América Latina, se destacan limitaciones en infraestructura tecnológica (42,4%), falta de educación digital (41,4%) y riesgos de seguridad y fraude (34,1%). En Colombia, los principales desafíos son la educación de los usuarios (56,2%), la seguridad (45,2%) y la infraestructura (42,5%).
El estudio también señala que casi el 100% de los encuestados espera que una mayor adopción de pagos digitales inmediatos mejore la experiencia del cliente. En ese contexto, Jorge Iglesias, CEO de Topaz, afirmó que uno de los principales retos para las entidades financieras será competir con fintech y neobancos en experiencia de usuario, manteniendo el enfoque en seguridad.
En cuanto a inversión, el informe indica que la mitad de las instituciones en América Latina planea fortalecer su infraestructura de pagos en los próximos dos años. En Colombia, el 53,4% de los encuestados prioriza la inversión en infraestructura tecnológica, mientras que el 47,9% lo hará en ciberseguridad y prevención de fraude.
Finalmente, el desarrollo de los pagos digitales en Colombia y la región también dependerá de políticas públicas orientadas a mejorar la conectividad, especialmente en zonas rurales, así como a fomentar la inclusión de pequeñas empresas y comercios informales dentro del sistema financiero.










