La falta de entendimiento sobre los riesgos reales de ciberseguridad se posiciona como una de las principales vulnerabilidades para las empresas, incluso por encima de los ataques informáticos. De acuerdo con el Global Risks Report 2026 del Foro Económico Mundial, la ciberinseguridad continúa entre los principales riesgos globales a corto plazo.
En este contexto, cerca del 90% de las empresas podría perder información crítica sin saberlo si no cuenta con una visibilidad integral de sus riesgos, según Controles Empresariales, integrador tecnológico con más de 36 años de trayectoria.
El informe del Foro Económico Mundial también advierte que el 50% de los líderes globales prevé un entorno “turbulento o tormentoso” en los próximos dos años, caracterizado por riesgos interconectados y de rápida evolución. Esta situación evidencia la dificultad de las organizaciones para tener una visión completa de su exposición.
Según el análisis, el problema no radica en la falta de inversión en tecnología, sino en la falta de comprensión de los riesgos. Esto implica la necesidad de avanzar hacia modelos de seguridad integrales que combinen estrategia, operación y capacidad de respuesta.
En este escenario, la ciberseguridad deja de ser un aspecto exclusivamente técnico y se convierte en un factor estratégico del negocio. Las empresas requieren mayor visibilidad, control y capacidad de respuesta en tiempo real, especialmente considerando que cada hora de inactividad puede generar pérdidas significativas.
A partir de la experiencia con más de 2.500 organizaciones, Controles Empresariales identificó seis riesgos que afectan la continuidad del negocio y que suelen ser subestimados.
El primero es la ausencia de un enfoque integral de seguridad. Muchas organizaciones implementan soluciones de forma aislada, sin integrar procesos de identificación de brechas, remediación y operación continua.
El segundo es la falsa sensación de seguridad, derivada de modelos tradicionales de protección perimetral que no se ajustan a entornos en la nube, donde los datos ya no se encuentran dentro de un perímetro definido.
En tercer lugar, se encuentra el desconocimiento del riesgo. Varias organizaciones no pueden determinar con precisión a qué amenazas están expuestas, lo que limita la toma de decisiones estratégicas.
El cuarto riesgo está relacionado con el uso inadecuado de la tecnología y la complejidad de los entornos multicloud. La implementación de múltiples herramientas sin una estrategia clara genera arquitecturas fragmentadas y aumenta la superficie de ataque.
El quinto factor es el impacto financiero subestimado. Las interrupciones operativas pueden traducirse en pérdidas económicas relevantes, especialmente en sectores críticos.
Finalmente, el riesgo reputacional se posiciona como una de las consecuencias más relevantes, ya que los incidentes de seguridad pueden afectar la confianza de los clientes y provocar migración hacia la competencia.
De acuerdo con Andrés Díaz, líder de la unidad de Ciberseguridad Microsoft de Controles Empresariales, la principal brecha está en la visibilidad del riesgo. “Casi un 90% de empresas podría perder información crítica sin saberlo si no cuenta con visibilidad integral y real de sus riesgos”, afirmó.
En este contexto, la capacidad de comprender y gestionar los riesgos de manera integral se perfila como un elemento clave para la sostenibilidad y competitividad de las organizaciones.










