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Del 30 al 50% de los seguidores de las figuras públicas colombianas son falsos

LOOR, agencia especializada en gestionar la reputación de las marcas, y Adalid, empresa de seguridad informática forense, realizaron un estudio en el cual identificaron que las redes sociales nacionales están plenamente permeadas con la práctica de la “compra de popularidad virtual”.


Con la importancia que han alcanzado las redes sociales, el tener un número representativo de seguidores dejó de ser una simple preocupación de los jóvenes por destacarse entre sus amigos, y se ha convertido en una verdadera guerra estratégica para marcas, figuras artísticas y personajes políticos.
 
Según Paola Méndez, Directora General de LOOR, “en el caso de las marcas, gran parte de sus recursos, antes dedicados a la publicidad convencional, se han orientado al manejo de sus redes sociales, otorgándoles tanta importancia que han pasado de usar las capacidades de un solitario Community Manager, para abrir completos departamentos conformados por estrategas, analistas y operadores”.
 
Por su lado, para los artistas, la visualización por estos medios se ha convertido en cosa de vida o muerte, no sólo por “ganar importancia” frente a la opinión pública y a su medio, sino para monetizar sus perfiles como importante fuente de ingresos, gracias al interés de las marcas por usarlos como embajadores o imagen de sus productos.
 
Para Andrés Guzmán, CEO de Adalid, “un caso increíble es la importancia que las redes sociales han ganado para el mundo político pues, incluso los grandes líderes mundiales no sólo han hecho de estos canales la manera más efectiva y rápida de comunicarse con sus electores, sino de “presumir” ante sus competidores y “manejar” su imagen frente a la opinión pública”.
 
En este nuevo contexto de vanidad y manipulación digital, la cantidad de seguidores o fans se ha convertido en el mayor tesoro y para muchos, en el símbolo del éxito y la popularidad. Sin embargo, estos conceptos comienzan a revaluarse gracias a las denuncias relacionadas con la compra de seguidores, práctica que se ha vuelto sistemática.
 
Para tomarle el pulso a este tema, LOOR analiza, a través de un estudio propio, la influencia de los falsos seguidores en el caso de los personajes de nuestro mundo artístico y también de los más influyentes políticos de Colombia.
 
Estas son algunas de las cifras más relevantes que arrojó este análisis de los perfiles de Twitter de algunos de los candidatos presidenciales colombianos y encontró verdaderas sorpresas:
 
Marta Lucía Ramírez
Total seguidores: 289.000
Seguidores falsos: 72.583
Seguidores reales: 170.171 – 70%
 
Humberto de la Calle Lombana
Total seguidores: 41.000
Seguidores falsos: 513
Seguidores reales: 38.948 – 98%
 
Germán Vargas Lleras
Total seguidores: 712.000
Seguidores falsos: 1.896
Seguidores reales: 3.104 – 62%
 
Sergio Fajardo
Total seguidores: 948.00
Seguidores falsos: 1.751
Seguidores reales: 3.249 – 65%
 
Iván Duque
Total seguidores: 92.200
Seguidores falsos: 12.996
Seguidores reales: 71.393 – 84%
 
Con el propósito de comparar el mundo político con el artístico en el país, Loor también analizó los perfiles de Instagram de algunos famosos, su red preferida, y encontró los siguientes hallazgos:
 
Marbelle
Seguidores falsos: 26%
Seguidores reales: 55%
Seguidores sin actividad: 19%
 
Lina Tejeiro
Seguidores falsos: 23%
Seguidores reales: 57%
Seguidores sin actividad: 20%
 
Martina la Peligrosa
Seguidores falsos: 21%
Seguidores reales: 58%
Seguidores sin actividad: 21%
 
Jessica Cediel
Seguidores falsos: 25%
Seguidores reales: 54%
Seguidores sin actividad: 21%
 
Como gran conclusión, Paola Méndez asegura que este tema de los seguidores falsos deja una mala sensación. Si bien es cierto que este “engaño” no tiene ninguna penalidad ni castigo, las propias redes sociales no se pronuncian al respecto pues son las primeras beneficiadas porque su éxito radica en el tráfico, sin importar de dónde venga.

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Katherine Garzón

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