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La tecnología 6G redefine el IoT con dispositivos de energía cero

La industria tecnológica avanza en el desarrollo de 6G con el objetivo de reducir la dependencia energética del IoT mediante dispositivos autónomos y eficientes

La próxima generación de redes móviles, 6G, avanza en su desarrollo con un enfoque centrado en la eficiencia energética y la habilitación de dispositivos IoT sin baterías, en un contexto donde la expansión del Internet de las Cosas enfrenta limitaciones operativas y ambientales asociadas al uso de energía.

Según explicó Cristian Dieguez, Head of DU CSP & NEP para América Latina de GlobalLogic, uno de los principales desafíos actuales del IoT es la dependencia de baterías, lo que implica costos de mantenimiento, reemplazo y gestión a gran escala. “Las baterías son el talón de Aquiles del IoT actual. Gestionar millones de dispositivos implica desafíos operativos y ambientales significativos. La evolución hacia 6G busca abordar este problema a través de modelos de eficiencia energética extrema y nuevas formas de comunicación, como la retrodispersión ambiental”, señaló.

En este escenario, la arquitectura 6G se orienta a dispositivos de “energía cero” o “sin batería”, capaces de captar energía del entorno, como luz, calor o señales de radio, y operar de forma autónoma durante largos periodos. Además, se proyecta una mejora de hasta 100 veces en la eficiencia energética por bit, lo que permitiría el despliegue de sensores inteligentes con menor necesidad de mantenimiento.

Aunque el desarrollo de 6G aún se encuentra en etapas iniciales, algunas de estas capacidades ya se exploran sobre redes 5G avanzadas y arquitecturas Edge. La integración de inteligencia en el borde (Edge AI) permite procesar datos en tiempo real, optimizar el consumo energético y facilitar decisiones autónomas en dispositivos distribuidos.

El avance tecnológico también abre oportunidades para nuevos modelos de negocio, especialmente en esquemas B2B y B2B2X, donde los operadores de telecomunicaciones pueden monetizar plataformas, datos y capacidades digitales más allá de la conectividad.

Sectores como utilities, oil & gas, agricultura inteligente y ciudades inteligentes figuran entre los principales beneficiados. La posibilidad de desplegar millones de sensores sin mantenimiento permitiría reducir costos operativos, mejorar la eficiencia y habilitar monitoreo en tiempo real.

El crecimiento del ecosistema también implica retos de infraestructura. De acuerdo con la GSMA, las redes 6G requerirán hasta tres veces más espectro de banda media para soportar la demanda futura. Además, hacia 2040 se proyectan más de 5 mil millones de conexiones 6G y un tráfico móvil global cercano a los 3.900 exabytes mensuales.

En América Latina, los primeros avances hacia esta tecnología ya están en marcha. En Colombia, el Ministerio TIC y la Agencia Nacional del Espectro han incorporado la visión de 6G en su planificación estratégica, como parte de los esfuerzos por modernizar la conectividad.

Dieguez indicó que esta evolución implica un cambio estructural en el diseño de las redes: “La evolución hacia 6G no se trata solo de mayor velocidad, sino de construir una infraestructura inteligente, eficiente y sostenible. Estamos entrando en una etapa donde la energía deja de ser una limitación y pasa a ser parte del diseño del sistema”.

El desarrollo de estas arquitecturas integra IoT, Edge AI y ecosistemas basados en APIs abiertas, con el objetivo de habilitar plataformas escalables y orientadas al negocio. En este contexto, 6G se perfila como una base para sistemas autónomos capaces de interactuar, procesar información y adaptarse en tiempo real.

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