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Seis riesgos de ciberseguridad que las empresas aún no identifican en 2026

La falta de visibilidad en entornos multicloud y el uso inadecuado de herramientas de ciberseguridad incrementan los riesgos operativos en las empresas.

El 90% de las empresas podría perder información crítica sin saberlo, en un contexto donde las organizaciones operan con brechas de seguridad no identificadas y una percepción errónea de control sobre sus sistemas digitales.

De acuerdo con el Global Risks Report 2026 del Foro Económico Mundial, la ciberinseguridad se mantiene entre los 10 principales riesgos globales a corto plazo, mientras fenómenos como la desinformación y los fallos tecnológicos continúan aumentando su impacto. Este escenario refleja que, aunque las empresas incrementan su inversión en tecnología, no necesariamente comprenden mejor los riesgos que enfrentan.

Según Vanessa Delgado, gerente de alianzas estratégicas de Controles Empresariales, uno de los principales problemas es la falsa sensación de seguridad. Muchas organizaciones continúan utilizando modelos tradicionales de protección perimetral, pese a que los datos han migrado a entornos de nube, lo que genera una desconexión entre la operación real y las medidas de seguridad implementadas.

Otro factor relevante es el desconocimiento del riesgo. Las empresas no tienen claridad sobre las amenazas a las que están expuestas ni cuentan con una identificación estructurada de estas. Esta situación coincide con advertencias del Foro Económico Mundial, donde más de 1.300 expertos señalan la creciente complejidad e interconexión de los riesgos tecnológicos.

La falta de entendimiento sobre la tecnología adecuada también representa un desafío. En un entorno con múltiples soluciones de ciberseguridad, algunas organizaciones adquieren herramientas sin integrarlas correctamente, lo que deriva en arquitecturas fragmentadas. En este sentido, Gartner ha señalado que la multiplicidad de plataformas puede aumentar la superficie de ataque y dificultar la gestión de incidentes.

El impacto económico de los ciberataques es otro riesgo identificado. Las pérdidas derivadas de interrupciones operativas pueden ser significativas, especialmente en sectores como el financiero o el energético. No dimensionar este impacto limita la toma de decisiones en inversión en ciberseguridad.

A esto se suma el riesgo reputacional, que puede afectar la confianza de los clientes de forma sostenida. Incidentes como caídas prolongadas de servicios digitales no solo generan pérdidas inmediatas, sino que pueden provocar la migración de usuarios hacia la competencia.

Finalmente, el uso de múltiples plataformas en entornos híbridos y multicloud —como Microsoft, Google y Amazon Web Services— incrementa la complejidad operativa. Sin una estrategia de gobierno y seguridad unificada, cada entorno puede convertirse en un punto de vulnerabilidad.

Estos factores convergen en la dificultad de identificar de forma integral la exposición real de las organizaciones. El Foro Económico Mundial advierte además que el 50% de los líderes globales anticipa un entorno “turbulento o tormentoso” en los próximos dos años, marcado por riesgos interconectados y de rápida evolución.

En este contexto, la ciberseguridad se posiciona como un elemento estratégico para las empresas, más allá de su dimensión técnica, en la medida en que impacta directamente la continuidad operativa, la confianza de los usuarios y la toma de decisiones empresariales.

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