La seguridad en entornos de nube híbrida enfrenta un punto crítico en 2026, con incidentes cada vez más frecuentes y brechas en la madurez de las estrategias empresariales, según el informe “El estado de la seguridad nativa en la nube 2026” de Red Hat.
El estudio advierte que muchas organizaciones operan en un esquema de “caos controlado”, lo que obliga a replantear la seguridad como un componente central del negocio.
De acuerdo con el informe, más del 97% de las organizaciones reportó al menos un incidente de seguridad nativo de la nube en el último año. Las principales causas incluyen configuraciones incorrectas de infraestructura o servicios (78%), uso de código con vulnerabilidades conocidas y accesos no autorizados, factores que responden en gran medida a errores operativos cotidianos.
El impacto de estos incidentes trasciende el área tecnológica. El 74% de las organizaciones retrasó o desaceleró implementaciones de aplicaciones en los últimos 12 meses por preocupaciones de seguridad.
Además, el 92% reportó efectos significativos, entre ellos mayor tiempo de remediación (52%), reducción de la productividad de desarrolladores (43%) y pérdida de confianza de clientes (32%).
El informe también identifica una brecha entre percepción y ejecución. Aunque el 56% de las organizaciones considera que su postura de seguridad es “altamente proactiva”, solo el 39% cuenta con una estrategia madura y bien definida. Incluso, cerca del 22% opera sin una estrategia formal, lo que deriva en una adopción inconsistente de controles como la gestión de identidad y acceso, la firma de imágenes de contenedores o la protección en tiempo de ejecución.
En términos de inversión, las organizaciones están reorientando sus prioridades hacia la automatización y la integración de la seguridad en el ciclo de desarrollo. Más del 60% planea invertir en automatización de DevSecOps en los próximos uno o dos años, mientras que el 56% prioriza la seguridad de la cadena de suministro de software y el 54% busca fortalecer la protección en tiempo real.
Además, el 64% considera que la Ley de Resiliencia Cibernética de la Unión Europea será un factor determinante en sus decisiones de inversión para 2026.
El avance de la inteligencia artificial introduce nuevos riesgos. Aunque el 58% de las organizaciones señala que la IA es un motor clave en la planificación de seguridad, el 59% no cuenta con políticas internas documentadas para su uso. El 96% de los encuestados expresó preocupaciones sobre la IA generativa, principalmente por la posible exposición de datos sensibles, el uso no autorizado de herramientas y la integración de servicios externos inseguros.
El informe concluye que la velocidad de adopción de tecnologías nativas de la nube ha superado la capacidad de las estrategias tradicionales de seguridad. En este contexto, plantea la necesidad de establecer estrategias formales, incorporar automatización, fortalecer la seguridad de la cadena de suministro, integrar datos de seguridad en el desarrollo y definir marcos de gobernanza para el uso de inteligencia artificial.
Según el análisis, en 2026 la seguridad deja de ser un proceso complementario para convertirse en un componente estructural de la arquitectura en la nube, con impacto directo en la operación y la agilidad de las organizaciones.











